martes, 31 de enero de 2012




JULIO MUNIZAGA OSSANDON, ABOGADO Y POETA ( 1888-1924).
ANTECEDENTES DE SU
ESTADIA EN MAGALLANES, PARA UNA CARACTERIZACIÓN DE LA SOCIEDAD DE LA EPOCA.


POR : RAMÓN ARRIAGADA S. Sociólogo y escritor residente en Puerto Natales)

Trabajo presentado al Sexto Congreso de Historia Magallánica ( Puerto Natales, Diciembre del 2010)



El día nueve de marzo del año 1917, arriba al muelle de la ciudad de Punta Arenas el barco de pasajeros “ Ortega”. Días después el diario local “ Chile Austral”, entregará a sus lectores una breve nota sobre el arribo de la embarcación, destacando que, “ Ha llegado del norte para pasar algún tiempo en Punta Arenas el distinguido literato Julio Munizaga Ossandón. El recién llegado es hermano del médico de la ciudad don Oscar Munizaga, a quién viene a visitar y es de profesión abogado”.

Otro diario puntarenense, resalta la visita del poeta Munizaga, agregando que por su calidad como creador poético, se había hecho acreedor al gran premio “ La Flor de Oro” en los Juegos Florales celebrados en la ciudad de Santiago en el año 1914. Dicho evento había impactado al ambiente intelectual de la época, por la calidad de la poesía que llegó a manos de los jurados; además, porque fue un acontecimiento social, donde la gran capital mostró el “glamour” y lozanía de sus jóvenes juglares rindiéndose ante la belleza de sonrojadas señoritas provenientes de los sectores acomodados.

Para ilustrar la valía de la creación del poeta que visitaba Punta Arenas en aquel año 1917, señalemos que junto Julio Munizaga, también participaron creadores , que con el correr de los años, marcarían rumbos trascendentales en la cultura de este país, valorizado intelectualmente como un país de poetas. Entre los participante en los juegos florales de 1914, se encontraban: Pedro Sienna, Jorge Hübner Bezanilla, Max Jara, Carlos Mondaca, Manuel Magallanes Moure, Juan Guzman Cruchaga, Daniel de la Vega y Angel Cruchaga Santa Maria entre otros.


Una mujer y un soneto de muerte


Lo más significativo es destacar, que quien gana “La Flor Natural”, el mayor premio de aquellos Juegos Florales es una mujer. Pese a ser un concurso de versos alegres, de cotillones y señoritas glamorosas, buscando un cetro para abrirse paso en los salones de época, “ Los Sonetos de la Muerte” de Lucila Godoy Alcayaga, impactan en la competencia. Llevando como pie de autor, el seudónimo de Gabriela Mistral, la autora se mantiene alejada de la premiación. Talvez, previendo que las mujeres en ese escenario, son para recibir loas y sentimientos poéticos y no para ser protagonistas intelectuales.

Nuestros personajes, motivo de preocupación, tienen mucho en común. Gabriela Mistral, nace en Vicuña en abril del año 1889. En tanto, Julio Munizaga llegaría al mundo, el año anterior en la misma localidad del Valle del Elqui. Cuenta Gabriela Mistral en una carta a Pedro Aguirre Cerda “ mis estudios en la Normal de La Serena me los desbarató una intriga silenciosa- con la que se buscó eliminarme- por habérseme visto leyendo y haciendo leer algunas obras científicas que me facilitaba un estudioso de mi pueblo; don Bernardo Ossandón , exdirector del Instituto Comercial de Coquimbo”, confiesa que los contenidos de los textos facilitados por el familiar materno de Julio Munizaga Ossandón y su concepción de las cosas, demasiado desusada para una jovencita de la época, le traería problemas en el Liceo de Coquimbo, donde para costear sus estudios, trabajaba como inspectora.

En la misma carta a su amigo Aguirre Cerda, Ministro de la época,
( fechada el 1º de febrero de 1920) , expresa “El profesor de la Normal, presbítero M. Munizaga, hacía también clases allí y tenía mucho ascendiente sobre la directora. Me hizo ella una observación dura respecto a mi ateísmo, y a ésta siguió otra sobre mis tendencias socialistas”. El religioso inquisidor de la poetisa era el hermano de don Policarpo Munizaga Varela, personaje de mucha valía intelectual, también poeta, cuyos versos tomarán forma de un libro que editarán sus hijos con el nombre de “ Rimas Póstumas” en la litografía Universo en Santiago (1910).

Vidas paralelas

La inquietud del comunicar sentimientos y convicciones estuvo presente desde muy jóvenes en Gabriela y Julio Munizaga. Ella, siendo alumna de la Escuela Normal, ya escribía en el diario radical “ El Coquimbo”, sus artículos críticos respecto de la religión. Estos no fueron bien vistos y “el profesor de religión del establecimiento fue quien pidió se me eliminara como peligrosa” (Carta a P.Aguirre Cerda 1/2/1920).

En tanto, Munizaga publica su primer poema en la revista del Liceo de Hombres de la Serena a los 17 años con el título “ A mi madre”, también escribe en el diario local con diversos seudónimos. Al trasladarse a Santiago para estudiar Derecho en la Universidad de Chile, ya su nombre es conocido en revistas de circulación Nacional como “ Sucesos”, “Silueta Magazine” y “Selecta”. Estando aún en el Liceo serenense fue editor de la revista literaria “Penumbras” y también de una revista política “La Tribuna”.

La revisión de bastante bibliografía no ha permitido precisar, si entre Julio Munizaga y Gabriela, en los años adolescentes en su tierra natal, hubo puntos de encuentros en la producción intelectual. Cercanías no hubo, puesto que ambos provenían de ambientes sociales muy diferentes. Además porque la poetisa, desde muy jovencita, debió enfrentar el mundo del trabajo y hasta sórdidas instancias sentimentales con compañías afectivas como la de Romelio Ureta y Manuel Magallanes Moure. En tanto, los Munizaga Ossandón eran enviados con todas las regalías que una familia acomodada de provincia, podía brindar para la formación profesional de sus hijos en la gran capital.

La cercanía y la amistad entre ambos, es de suponer, devino por el evento donde ambos recibieron lo máximos galardones de una fiesta primaveral que llenó las páginas sociales de las importantes revistas nacionales.

En el país de los chilenos olvidados

La historia testimonia que el día 18 de mayo de 1918 en el vapor
“Chiloé”, llega a la ciudad de Punta Arenas, la nueva directora del Liceo de Niñas de la ciudad, Gabriela Mistral. Los diarios de la localidad trasuntan, la sensación de contar en la convivencia diaria, con una mujer, que ya viene con el atributo de ser más que una conocida educadora, una de las más destacadas poetisas del habla hispana. Viene con el nombramiento entregado por el propio Ministro de Instrucción, Pedro Aguirre Cerda. Dicen las crónicas que en esta designación influyó, lo que hoy llamamos “lobby” del doctor Luis Aguirre Cerda, médico residente en la Punta Arenas en aquellos años. Traía dos misiones, nuestra divina maestra …”reorganizar un colegio dividido contra sí mismo y ayudar en la chilenización de un territorio donde el extranjero superabunda”. Al saber de la llegada de Gabriela a Magallanes, Carlos Pereira escribe al director de “ El Ateneo” de Madrid, una carta con una dura reflexión, “A este lugar han relegado los chilenos a su más grande poetisa”. No todos entienden, que ya en aquellos años Magallanes, ha comenzado a conocer los beneficios de la explotación de la tierra, que ya no es la colonia penal de antes.
Será común que la poetisa haga referencia en sus escritos al “país de los chilenos olvidados”, y más de alguno de sus amigos escritores recalque
“ más lejos que ella sólo fueron los muertos”. En uno de los poemas de su libro “ Desolación” aparece aquella conocida sentencia… “ La tierra a la que vine no tiene primavera: tiene su noche larga que cual madre me esconde”.

Difícil será tanto para la recién asumida Directora del Liceo de Niñas de Puta Arenas, Lucila Godoy, como para Julio Munizaga el joven abogado del Banco Yugoslavo, comprender el entorno humano y la estructura social de la sociedad magallánica de aquellos años. Por ello, la educadora agradece a “ un equipo de hombres de cultura que me ayudó a ver y entender los “nudos” del caso magallánico –antártico, zona de dura de vivir, pero materia fascinante para el chileno”.

Un territorio llamado Magallanes

La gran cantidad de literatura revisada, para generar un marco de referencia en el cual se desplazaran los personajes de mi último libro, “ La Rebelión de los Tirapiedras. Puerto Natales 1919” ( Ediciones Universidad de Magallanes 2010), me permite entregar una caracterización de la sociedad magallánica de la segunda década del siglo XX. Brevemente, expongo los “nudos del caso magallánico”, parafraseando a la Mistral”.

ººººº Según el censo de población para el año 1917 Magallanes registraba una población de 25 mil habitantes de los cuales el 46 % eran extranjeros. Los pobladores del “Chile olvidado” vivían en un territorio de 171.438 kilómetros cuadrados. Un cronista de la época lo compara con Uruguay cuya extensión territorial es de 178 mil km2. A partir de las beligerancias que dan inicio a la Primera Guerra Mundial, las exportaciones de lanas, carnes y cueros tienen mercados seguros. Eran precios, jamás soñados por los colonizadores. La mayor parte de las extensiones de terrenos dedicados al pastoreo estaban en manos de las grandes empresas capitalistas de la tierra como lo era el holding Duncan Fox, de nacionalidad inglesa, propietaria de la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego.

El transporte de mercaderías y pasajeros desde el norte de Chile por la vía marítima, no era aún asumido por el Estado y estaba mayoritariamente en manos de Braun y Blanchard, que también abastecía a la población a través de grandes establecimientos comerciales. En términos económicos de hoy, se daba un monopolio cruzado, Manuel Chaparro lo denomina “trust comercial”. Del mismo nivel de capacidad económica que Braun y Blanchard estaba la firma Menéndez Behety con tiendas comerciales, minas, estancias , frigoríficos y una linea de 16 barcos para el cabotaje regional y el transporte de carga y pasajeros entre Punta Arenas y Buenos Aires.


La maldita Aduana


Cronistas de la época señalan que uno de los errores del gobierno central de Chile, fue haber instalado en el año 1912 la Aduana en Magallanes. Ello, porque el gobierno chileno, quería detener la gran
cantidad de mercaderías que “forzosamente” debía traerse de Europa por el tráfico marítimo del Estrecho de Magallanes al no existir aún el Canal de Panamá. Con el inicio de la Guerra escasearon los barcos de carga, lo que agravó la subsistencia de la población magallánica. Los habitantes del Chile Austral, presenciaban con cierta incertidumbre y rabia, como las restricciones aduaneras en Chile, traían en la contraparte argentina la mayor de las facilidades en los puertos argentinos de Bahía Blanca al sur. Ante lo cual Manuel Chaparro escribe refiriéndose a las políticas trasandinas :
“ Su preocupación constante es ligar, con una fuerte corriente comercial, a Buenos Aires i Magallanes. En ello le secunda maravillosamente bien la población extranjera del territorio, que tiene muchísimo más simpatía por la Arjentina”.

Para dar una idea de la descapitalización de Magallanes y la partida de inversionistas hacia ciudades de la Patagonia Argentina, baste decir que Braun y Blanchard y la familia Menéndez Behety, aportan para un nuevo giro comercial que se llamará para los habitantes del sur argentino “ La Anónima”, estableciendo en los primeros años de fundación 17 casas comerciales en los pueblos y ciudades del vecino país. A la vez la casa comercial magallánica Stubenrauch, también abrió cuatro sucursales en la Patagonia argentina .

Soberanía por conveniencia

Son los años del término del esfuerzo pionero inicial. Los jefes de los grupos económicos que engrandecieron el territorio magallánico y generaron fuertes inversiones, al decir de un cronista de la época “ viejos , cansados del clima y el aislamiento en que se vive, se han ido a Europa o Buenos Aires, enviando en su reemplazo a sus hijos”. A la observación anterior, Chapparo Ruminot agrega “ Esta clase social, salvo honrosas excepciones, no guardó ningún amor a Chile, la tierra donde se han hecho millonarios”. Pero de esta desafección culpa, el abogado Ruminot, a los gobernantes del poder central en Chile , quienes “ nunca tuvieron una política de acercamiento a los dueños del capital en Magallanes”.

El gobierno de Buenos Aires de aquellos años, tiene una preocupación preferencial hacia personas como José Menéndez. Quien fuera uno de los pioneros en Magallanes; establecido en Buenos Aires, es permanentemente considerado por la autoridades políticas y escuchadas sus opiniones cuando se trata de implementar, de colonizar y poblar la Patagonia. Son los años en que el gobierno vecino, envía peritos a recorrer los territorios tanto argentino como chilenos en la Patagonia. Mientras nuestros funcionarios incompetentes dictan políticas hacia estos territorios, desde Santiago con un mapa sobre el escritorio. Chile jamás tuvo en esos años, personajes como el perito Moreno, Carlos Maria Moyano, Luis Piedra Buena y Silvano Agustín del Castillo. Eran “torcedores de ríos”, “trota-pampas” y “”corredores de hitos” pero imbuidos de una fuerte pertenencia por la integridad territorial de su patria. En Chile la debieron asumir personas venidas de otros confines del mundo.

En cuanto a la cuestión social, las faenas de la ganadería, daban lugar para la llegada de fuerza de trabajo, estratificada por las exigencias del mismo. Los administradores y personal de administración venían desde los países de la corona inglesa. Obreros calificados como caldereros, maquinistas, tripulantes, torneros y mecánicos eran reclutados en la zona central, sobre todo en Concepción y alrededores, pues los barcos pasaban a cargar carbón al puerto Lota. Los trabajos más sacrificados como puesteros, alambradores, mozos de quinta, amansadores y peones llegaban desde Chiloé.

Estaban agrupados los trabajadores en fuertes organizaciones gremiales, puesto que los administradores ingleses, aceptaban sindicatos cohesionados para una mejor discusión de los pliegos de demanda. La relación patronos con obreros era de corte capitalista, una excepción en un Chile, donde predominaban en las relaciones de laborales, el inquilinaje, institución que no había evolucionado de la antigua encomienda, era feudalismo puro.

El Síndrome de la leche condensada


Los salarios no guardaron relación con el costo de la vida, luego de la imposición de la Aduana en Punta Arenas. Chile trata de sustituir importaciones, de manera especial en los productos alimenticios. Subterráneamente comienza a emerger un malestar, que denominaremos el “Síndrome de al Leche Condensada”. Antes de establecerse Aduanas un tarro de la importada costaba 40 centavos; pasó a costar $1 con veinte pesos. Aparecen voces argumentando que además de cara , el tarro de leche condensada nacional, deja mucho que desear respecto al producto extranjero, en un territorio donde no hay animales que entreguen leche por el frio; en Magallanes donde a las mamás, argumentan, por el mismo factor climático se les corta la lecha a los tres meses. Lo anterior está repercutiendo en la salud de los niños, denuncian los detractores de la medida centralista gubernamental, “ puede observarse un enorme número de párvulos atacados de raquitismo, con sus huesos torcidos y sus columnas vertebrales desviadas”.

Recambio y liderazgo

Es el Magallanes que recibe a Gabriela Mistral y Julio Munizaga. Su aporte futuro será preciado y apreciado en los grupos, donde los temas precitados preocupan. Se trata de un estrato emergente llegado a Magallanes y que está dispuesto a asumir una mayor presencia y liderazgo social, ante la partida de los grupos ligados al gran capital. En su mayoría son profesionales liberales ( abogados, médicos, docentes, empleados públicos calificados, ingenieros); cuyo ingreso no dependerá de los afanes monopolizadores y de hegemonía de las grandes sociedades de la tierra.

No hay que ser capcioso para darse cuenta que la recepción a Gabriela Mistral, con motivo de su llegada a la ciudad, sea tomado por este grupo emergente como una ceremonia de reafirmación de su identidad como grupo. Asiste el Gobernador Contreras, el juez Carlos Cerveró, el notario público Jorge Matta, los directores de los diarios locales Camilo Feliú, Gregorio Iriarte, Eduardo Cienfuegos y Manuel Zorrilla. El jefe de laboratorios Marcos Davison. Los médicos Aguirre Cerda, Munizaga, Dodds y Mateo Bencur entre otros. Los abogados Anguita, Munizaga Chapparo Ruminot, Burr y Anabalon. Los agentes de los bancos. Además de respetados ciudadanos como Juan Bautista Contardi, Manuel Iglesias, Luis Alberto Barrera, Lucas Bonacic, Guillermo Grace, Gilberto Alessandri, Carlos Foresti, Luis Correa, entre los más identificables.

El recibimiento es en los amplios salones del Hotel Cosmos y asiste Gabriela Mistral con las profesoras que han venido con ella del norte. La excepción será Rodolfo Stubenrauch, por aquel entonces Alcalde de Punta arenas. Ello, reafirma que este personero era un poco díscolo, al no confraternizar mucho con los de su estrato, talvez contrariado por aquello de las listas negras, impuestas por las firmas inglesas a los ciudadanos de nacionalidad teutona.

En el mes de mayo de 1919 aparecerá la revista “Mireya”, esfuerzo fundamental de Munizaga y la Mistral. En ella aparecerán colaboraciones de poetas y prosistas de jerarquía latinoamericana como Amado Nervo, Juana de Ibarbouru, Ramón del Valle Inclan, Angel Cruchaga Santa Maria, Alfonsina Storni. Eran colaboraciones espontáneas hechas llegar por estos intelectuales a esta revista del austro. Además la revista contaba con la colaboracion de los locales: doctor Dodds, Carlos Anabalón y Juan Bautista Contardi.


Gabriela Mistral, como directora del Liceo de Niñas, abre el liceo a las mujeres dueñas de casa que van a una Escuela Nocturna. Después del Silabario se sentaba rodeada por sus alumnas para hablar de lo que ella llama “conversación”, clases lo más alejada de la pedagogía pura. A juicio de Gabriela “ Fue allí donde yo toqué al pueblo magallánico y Patagonia. Podía haber vivido diez años sin contacto con él; el corte entre las clases sociales era allí grande y vertical”. Dejando un legado pedagógico significativo, parte de Punta Arenas, para hacerse cargo de la dirección del Liceo de Niñas de Temuco en marzo de 1920.


El barco cárcel


La sensibilidad profesional de Julio Munizaga Ossandón se manifiesta en circunstancias dramáticas. El día 23 de enero de 1919, se produce en Puerto Natales un fuerte enfrentamiento entre carabineros con obreros en huelga de los campos y frigoríficos del lugar. El resultado, fue de 10 muertos, seis dirigentes sindicales y cuatro carabineros. Debido a los problemas de información, a la capital del territorio llegaban noticias dramáticas de la vecina localidad chilena.

El día doce de febrero de ese año 1919, llega a Punta Arenas el vapor “Alejandro”, y a bordo el juez instructor de la causa, Oscar Miranda Aguirre, quien había llamado a declarar a los sospechosos de haber tenido participación activa en los sucesos. En las bodegas de la embarcación vienen los detenidos y encausados por homicidios, incendio, sedición, lesiones y desacato a la autoridad constituida. Se les acusa de desobediencia por haber tomado bajo control la ciudad de Puerto Natales. La federación obrera busca abogados del foro para defender a los inculpados que suman 29 personas. Tarea difícil, pues la mayoría de los profesionales abogados, tienen relaciones cercanas con los propietarios de la tierra. Al iniciarse la defensa, hay sólo un profesional que se compromete con la defensa, él es Julio Munizaga Ossandón.

El proceso se arrastrará hasta marzo de 1923, cuando los últimos inculpados recuperan su libertad, sin cargos. La larga estadía en la cárcel puntarenense se debe a la desidia de los jueces, junto a las presiones de las empresas de la tierra, pidiendo penas severas, dirigidas a servir de escarmiento a quienes pretendiesen en el futuro soliviantar el orden.

Muchos de los acusados estando en el recinto carcelario, enfermarán de tuberculosis. En el libro “La Rebelión de los Tirapiedras. Puerto Natales 1919” ( Universidad de Magallanes 2010), ha quedado el registro de las atribulaciones de reos y defensores en el proceso. Jamás, deja de estar presente el alegato fundamentado de Munizaga y sus colaboradores. Dos de los detenidos mueren en el transcurso del proceso por la grave enfermedad pulmonar.

A mediados de 1923, Julio Munizaga, por recomendación médica, viaja al centro del país a buscar mejores condiciones climáticas. Mostraba signos evidentes de afección en sus pulmones. En noviembre de 1924 deja de existir ante la sorpresa, en especial de los círculos literarios, quienes se referían a Julio Munizaga Ossandón, como uno de los poetas de mayor proyección en el firmamento de las letras nacionales. Un crítico literario, se refiere a la ambivalencia de esos años, para el quehacer de la poesía chilena… “Murió Julio Munizaga en noviembre. A comienzos del mismo año había muerto el gran Manuel Magallanes Moure. En 1922 aparece el libro inicial y más significativo de Gabriela Mistral, “ Desolación”. Ya Vicente Huidobro ha dado amplia prueba de su genialidad poética. Neruda irrumpe en 1923 con “Crepusculario”. Es una época que concluye y otra que nace”.






miércoles, 18 de enero de 2012

EL GENOCIDIO DE LAS ESTANCIAS ARGENTINAS DEL AÑO 1921




LOS MUERTOS LOS COLOCAMOS NOSOTROS


Ramón Arriagada
Sociólogo y escritor
Residente en Puerto Natales
Patagonia = Chile


En el reciente mes de diciembre se cumplieron noventa años de los hechos sangrientos, que se sucedieron para aplastar la rebelión de los peones en las estancias argentinas de Santa Cruz y el Chubut en noviembre y diciembre de 1921. La investigación histórica, aún no logra precisar la cantidad de muertos en su mayoría por fusilamientos masivos. Pero los registros oficiales de los partes militares argentinos, estiman en más de mil los civiles ejecutados, todos ellos huelguistas, inmiscuidos en un paro para pedir mejoras en su condición de trabajadores de las estancias argentinas de la Patagonia.

Para ser ilustrativos digamos que por aquellos años ( 1921), se habían consolidado tanto en los territorios de la Patagonia chilena como argentina, grandes empresas propietarias de la tierra. Los límites entre ambos países estaban al arbitrio a los intereses económicos de los consorcios ganaderos. En Chile la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego, gracias a concesiones de tierras otorgadas desde el poder central, contaba con un millón cuatrocientas mil hectáreas. Por esos años, el auge de los frigoríficos chilenos, en especial los dos de Puerto Natales, se justificaba por el faenamiento de los animales provenientes de las estancias de Santa Cruz.

ECONOMIA DE GUERRA

Luego de terminada la Primera Guerra Mundial y las instancias de una depresión económica generalizada, hacían insostenibles las contabilidades de las grandes empresas, otrora importantes exportadoras de carnes y lanas a Europa. La contradicción entre capital y trabajo se tensaron. De ahí los sucesos de Bories y Puerto Natales (23 de enero de 1919), el incendio de la Central Obrera de Punta Arenas (Julio-1920) y el aplastamiento de la revuelta en la Patagonia argentina ( noviembre y diciembre 1921).

El movimiento reivindicativo que se inicia el 5 de noviembre de 1921 en las estancias de Santa Cruz y Chubut, por mejores condiciones de salarios, tendrá como respuesta una durísima oposición del gobierno y las compañías de la tierra, que lo consideran impresentable y extemporáneo, teniendo en cuenta las dificultades en los mercados internacionales. La reacción de la Federación Obrera de Río Gallegos será paralizar todas estancias con tomas de instalaciones y rehenes entre los administradores y personal de confianza de los estancieros.

El DECIMO DE CABALLERÍA

Los militares de Chile y Argentina afianzan sus relaciones prestándose colaboración en el control de movimientos de sublevados. De esto da cuenta el diario “ La Unión” de Punta Arenas en su edición del 12 de noviembre de 1921; el titular de ese día destaca
“ Los Sucesos de Santa Cruz. Se cierra la frontera chileno-argentina. Medidas militares de precaución”. Luego la crónica se refiere a que las tropas desembarcadas en el territorio de Santa Cruz toman medidas precautorias de urgencia contra la subversión, entre ellas está cerrar la frontera con Chile “en forma que a ningún civil se le permitirá ni entrar ni salir del país”.

El mismo “La Unión”, proclive a los sectores ganaderos, por aquellos días demuestra tener muy buena información sobre las tropas argentinas, del Décimo de Caballería, que traídas de Buenos Aires, desembarcan en Punta Loyola subrepticiamente sin ser conocido su arribo por la población cercana de Río Gallegos. El objetivo inmediato de las tropas, dirigidas por el teniente coronel Héctor Varela y su ayudante capitán Viñas Ibarra, es terminar con la ocupación de las estancias cercanas al límite con Chile: Buitreras, Rincón de los Morros, Fuentes del Coyle, Glencross, Punta Alta y Rospentek.

La dispersión de los peones, ante el poder de fuego del ejército argentino, fue completa. Un oficial persiguiendo huelguistas ha llegado a la frontera “poniéndose al habla con los carabineros y el Batallón Magallanes, pidiéndoles a estos puedan resguardar las fronteras con el fin de impedir que los sublevados pasen a territorio chileno, pues piensan que conseguirán capturarlos” ( “ La Unión”.P. Arenas 15.11.21)

En Fuentes del Coyle, sector argentino, el ejército de Varela dispara contra doscientos peones allí reunidos, sin siquiera parlamentar, ahí caen los primeros muertos y son muchos los heridos. El diario “ El Magallanes” de fecha 17 de noviembre informa, “después de verificado este encuentro, los huelguistas huyeron en dirección a Río Tranquilo en territorio chileno, situado a pocas leguas de Puerto Bories”. En la lógica de estar recibiendo una invasión de subversivos, el mando militar chileno integrado por el teniente (E) Villablanca, el capitán Robles de Carabineros y el mayor Valencia del Batallón Magallanes, deciden reforzar el lugar por donde llegarían los fugitivos. No hay constancia de detenciones en el sector. Es posible sean estos los primeros prisioneros devueltos a territorio argentino.

EL TELEGRAMA ABRE FRONTERAS

El teniente coronel, Héctor Benigno Varela, al observar que la colaboración de los uniformados chilenos prometía ser buena, se da el gusto de solicitar a la Gobernación del territorio de Magallanes la posibilidad de poder ingresar a territorio en su tarea de aniquilamiento. Le interesa de sobremanera, eludir la zona boscosa entre Rospentek y Cancha Carrera y avanzar rápidamente hacia el Lago Argentino (Calafate) por territorio nuestro. En dicho sector, específicamente Estancia Anita, le han informado, hay una gran concentración de peones en ocupación, dirigidos por Antonio Soto Canalejo, junto a “Otto” un alemán anarquista y al chileno Pablo Schulz ( un joven puntarenense).

El diario “El Magallanes”, que cada vez va tomando mayor protagonismo respecto de los sucesos en la frontera, ironiza respecto a las pretensiones del oficial argentino. Asegura, que el trámite legal deberá ir al parlamento, por lo tanto, “el permiso va a llegar cuando los huelguistas estén en Buenos Aires o habrán sido muertos por sus seguidores”(El Magallanes, 15.11.1921).

Al reconstruir los hechos nos hemos encontrado en los archivos del Ministerio del Interior de Chile, con un telegrama, fechado el 16 de noviembre de 1921, donde el ministro Tocornal le dice al Gobernador de Magallanes que, “Puede usted permitir el paso por el territorio chileno de la tropa del Ejército Argentino que ha solicitado a usted el teniente coronel Varela, jefe fuerza argentina en el territorio de Santa Cruz”.

EL MAYOR DE LOS GENOCIDIOS

El astuto reportero de “ El Magallanes”, a cargo de las noticias candentes de la frontera, entrega una nota magistral, llevaba por título “ Conversando con un viajero”. El informante un ciudadano natalino le dice “saber de que algunos obreros, talvez unos seis, que habían logrado atravesar la frontera, fueron detenidos por los carabineros y entregados a la policía argentina, agregando que estima que estos fueron llevados a Gallegos, desde donde eran reclamados por las autoridades argentinas” (El Magallanes, 6.12.1921)

El rumor se transformaba en un hecho comprobable. El sentir público, bastante reacio a preocuparse de la situación en las estancias argentinas cercanas, reprobó la colaboración de los uniformados chilenos, pues quienes venían huyendo eran compatriotas que hasta entonces se empleaban en el país vecino por la falta de oportunidades en Chile. Fue tal impacto de la acción denunciada, que el Gobernador Interino y Comandante General de Armas de Magallanes, dice desconocer lo denunciado, pero es categórico en afirmar que cuando envió tropas hacia la frontera sus hombres llevaban una orden escrita donde se especificaba “ que procediendo conforme a las leyes y disposiciones pertinentes, dejarán el paso libre a todos los chilenos, en cualquier situación que ellos vinieran”.


Hace noventa años, compatriotas nuestros cavaron sus propias fosas en territorio extranjero y esperaron pacientemente al pelotón de fusileros. Los testimonios están bajo tierra en Fuentes del Coyle, Punta Alta, Estancia Anita, Bellavista y Cañadón de los Muertos en territorio argentino. Imposibilitados de buscar protección en su propia patria son un testimonio histórico de lecciones no aprendidas por el centralismo.

miércoles, 24 de agosto de 2011

SER VIEJO EN CHILE

Hoy en la tarde, mi padre fue a visitar junto con mi hijo, a un matrimonio de viejitos amigos de él. Yo los conocía, pero la última vez que los había visto había sido hace más de 10 años.
Cuando llegamos, nos atendió ella. La casa tiene la decoración de gente que no tiene para hecer arreglos, ya que no pueden ir a Falabella o a otra tienda a comprar, porque tienen que hacer rendir la plata de lo que vendieron o reciben de jubilación. El olor de las casas de los viejos es muy particular, porque es el mismo en todas. Los muebles que ellos conservan son de épocas pasadas, pero no son de madera rústica o vintage, tan de moda hoy en día.
El marido de la señora había cambiado mucho. Apenas caminaba y usaba una muleta. Para más remate un accidente vascular lo dejó con secuelas en el cerebro, por lo que sumado a un leve Alzheimer, empeora las cosas.
Yo lo recordaba a él, un viejo yugoslavo alto y fuerte, con un acento que sólo se escucha acá en Magallanes y a su camión azul. El había trasportado mercaderías desde Punta Arenas a Natales desde la década del 40 hasta cerca del año 2000.
No me impresionó verlo tan mal, porque la escena la he visto innumerables veces.
Luego de despedirnos, mi papá me dijo : "estaban contentos los viejos, porque después de todo, ¿quién más creís que vienen a verlos?...
Esa es la realidad de llegar a viejo, más encima, pobre, en Chile.
Nuestra sociedad que se supone tan desarrollada, nos ha enseñado desde la cuna a despreciar al viejo. Después de todos los viejos son feos, hediondos y no tienen nada interesante que contar. Mucha gente cree que la hace de oro al decirle "abuelitos". Muchos de ellos, como el matrimonio al cual me refería, no tuvieron hijos, lo que agrava el problema.
Otros que si tuvieron la suerte de tener hijos, tienen al menos la posibilidad que se preocupen un poco por ellos. Ahí vienen otros dramas, como los viejos postrados o con problemas mentales, que en muchos casos, son cuidados por sus hijos o yernos o nueras. Como dice una persona de 60 años -que todavía tiene a sus padres vivos -no ha disfrutado de su vida, porque se casó a los 22 años y ahora con 60, donde se supone que tiene que disfrutar su vida con su señora, no puede, porque tiene que estar preocupado de sus viejos.
Hace días estaba revisando mi jubilación, y según el famoso "número", tengo que juntar $200.000.000 para tener una jubilación más o menos digna, es decir, tendría que depositar todos los meses de aquí hasta el retiro, una montaña de plata, para que los señores de la AFP, rindan pérdidas por los próximos 30 años. Es decir, voy a ser viejo pobre.
Es por eso que me sentí más miserable al saber lo que viene en los próximos 40 años.
Una de las discusiones que estos días, es la indefención de la clase media. Claro, el sistema obliga a que uno junte sólo su leña para pasar el invierno, y el estado haga de soporte, en salud y otras cosas, pero la realidad dice otra cosa.
Me sentí miserable al recordar cuántas veces no traté bien a viejos o a mis propios abuelos. Cúantas veces no los fui a ver, siendo que ellos quizá me necesitaban.
Llegar a viejo y más encima pobre en Chile es la peor desgracia, porque el 80% de la población estamos condenados a eso, a vivir el ocaso de nuestras vidas en la más absoluta miseria, indefención y soledad.

martes, 26 de abril de 2011

Donde todavía se puede sentir el Magallanes antiguo

Editorial

Punta Arenas no puede quedar atrás con el avance del tiempo. Es por eso que desde hace pocos años nos estamos mimetizando con las grandes ciudades del norte de Chile y y también con las del del hemisferio norte. Nuevos cafés al estilo de Buenos Aires con tango-fusión de fondo, con meseras con aires ABC1 que uno imagina que trabajan ahí para juntar plata para el carrete o la peluquería, y que por lo general, atienden mal. Hace unas semanas fui con unos amigos al Sky Bar del casino y era como estar tomándose un trago en Melbourne o algo así.

Abundan en Punta Arenas los locales donde ya no se pide el tradicional Jamón Queso, dando a lugar al sushi, al latte y al pitta. Locales donde es inconcebible que no haya WI-FI para los smart-phones. Una anécdota, hace poco tiempo atrás fui con mi familia a almorzar y en eso mi abuela le pidió el teléfono a la mesa para hacer una llamada. Por supuesto que todos se rieron y el mozo con muy buena onda, le llevó un inalámbrico a la anticuada señora. Esos tiempos quedaron atrás. Notable es la descripción del Coco Legrand en la que se mofa de la juventud que va a pubs para conversar, pero en donde cada uno está chateando o hablando por smart-phones (los celulares ya están obsoletos) y no se hablan entre ellos. Entonces, ¿para qué salen?, se pregunta el comediante.

Lo bueno es que gracias a la gente y al aislamiento, todavía quedan en Punta Arenas y sus alrededores, locales donde pareciera que el tiempo se detuvo y en el que uno puede viajar a finales de los 70, 80 o quizás más atrás.

He decidido destacar 4 lugares en orden de importancia según mi criterio. Si no sabe dónde quedan, si viene a Magallanes, pare a alguien y pregunte solamente.

1)Dino's Pizza




Creo que todos los magallánicos aman este local y por eso lo ubiqué en el número 1. Su dueño es el simpatiquísimo Sr.Francisco Marzolo. Los orígenes de este negocio se remontan a inicios de los ochenta, donde este profesor de física, siguiendo su sangre italiana, decidió emprender en el rubro de las pizzas. Más encima, el Sr. Marzolo tuvo suerte y sus dos hijas trabajan codo a codo con él en el negocio.
El local ha sufrido modificaciones a lo largo de los años, las que son bienvenidas, ya que se trata del mejoramiento de los baños, la cocina y la infraestructura.
El personal está muy bien uniformado y además todos usan corte al estilo militar (la tradicional desvellada), lo que les da un aspecto de personal de cocina de un buque de la armada, y por lo demás, los hace ver muy limpios.
La carta trae una gran cantidad de variedades de sandwiches y pizzas. Los sandwiches están preparados con pan y mayonesa de casa, que les da un sabor inigualable. Los chacareros no llevan porotos verdes, en su lugar, lechuga, lo que es imposible de ver en el norte de Chile. Las pizzas merecen atención aparte, ya que se preparan de las cosas más inimaginables como pulpos y centolla, muy buenas por lo demás.
En bebidas uno puede pedir jugo de ruibarbo magallánico, en ausencia de fruta fresca en los inviernos. Es muy rico y reconfortante.
No se puede pagar con Redcompra o tarjeta de crédito. Sólo efectivo o cheque.
La cocina está a la vista, lo que da confianza y aunque no lo crea, uno no sale con olor a comida.
Un aspecto notable es que a pesar de las modificaciones, el dueño ha conservado la barra, donde uno puede comer o esperar mesa. Asisten a este local en su mayoría, familias magallánicas. La música es suave y permite conversar cómodamente. Hay algunas mesas que tienen perchas para los sendos ropajes de invierno.
Existe gente tan fanática del Dino's, que tiene el Menú en la casa para pedir por teléfono. Ante este fenómeno, el local editó un menú en miniatura para que la gente no se lleve las cartas del local.
Hay otros que viven en el norte y añoran con saborear el pancito o la mayonesa. Mi concuñado, cada vez que viene a Punta Arenas se lleva un sanguchito en la maleta cuando se va de vuelta a Viña. Yo mismo sentí la angustia producida por la abstinencia a estos manjares cuando viví en el norte, especialmente con el Chacarero, que no llevaba lechuga ni mayonesa.
Muchos de los clientes de ahora han ido al Dino's desde la niñez. Cuentan los mozos que a veces, como hay que pagar en la puerta, muchos se han ido sin pagar, pero al rato o al otro día, vuelven con mucha vergüenza a cancelar.
Creo que lo único negativo que tiene el Dino's es que cierra los martes.

2)Kiosco Roca



Es uno de los locales más tradicionales y populares. La gente del norte no puede creer que a media mañana, uno pida 3 sanguchitos de chorizo con mayonesa y una leche con plátano mediana y no termine en el hospital con una "pálida monumental".
El local es pequeño, pero al entrar uno experimenta inmediatamente un flash back, que atribuyo a la decoración del lugar, prácticamente inalterada desde comienzos de los años setenta.
La decoración es única. Las paredes están empapeladas con fotos de las formaciones de la Universidad de Chile desde los 60's. Los vasos y llaveros están todos dedicados al "chuncho". También hay un póster gigante de un niño con pantalones patas de elefante, levantándole la falta a una mesera. Este detalle es muy freak, dado que ahora sería considerado como obsceno, pero al parecer a los que van al lugar no le importa. En todo caso el póster lleva más de 30 años en la pared.
Los sanguchitos son fenomenales. Están hechos con una pasta de chorizo, cuya fórmula es un misterio como la fórmula de la Coca-Cola y mayonesa casera. El tamaño es como el de un canapé, por eso con unos 3 ó cuatro, uno queda bien. Tiene que ser acompañado con un vaso de leche con plátano mediano o tal vez dos.
Antiguamente este negocio era frecuentado por los magallánicos más tradicionales.Hoy en día cuesta encontrar una silla vacía, especialmente a media mañana.
Lo que si, como todo, debe ser comido con moderación, pero por el aspecto físico de los comensales, pienso que hay gente que ya adquirió los "choripanes" como parte de la dieta diaria. Hasta los más tradicionales, hoy en día se cuidan más y prefieren otro tipo de meriendas de media mañana.

Para digerir esta potente comida hacen falta años de entrenamiento. Por eso, un piloto amigo que trabaja en Lan, en una de sus visitas a Punta Arenas me preguntó dónde quedaba el kiosco Roca famoso, porque quería ir con el comandante del vuelo a desayunar. Lo le dije qué si estaba loco o quería matar al comandante antes del vuelo.

El único punto negativo, que pienso le va a jugar en contra a los dueños si es que no hacen algo al respecto, es que el local quedó chico y la cleintela ha ido evolucionando a gente más desaliñada que no le importa pasar un brazo por arriba si alguien está comiendo o empezar a apurar a alguien para que desocupe un asiento. La solución pienso sería subir un poquito los precios para "colar" al público.

Sin embargo, el kiosco Roca sigue siendo un lugar de pasada obligada y que vale la pena visitar. Ojo que no aceptan Redcompra, sólo efectivo y con sencillo, no vaya a pagar con un billete de $20000.


3)Productos Martínez

Hace unos día tuve que organizar un pequeño cóctel para mi señora que estaba de cumpleaños. Como yo no estoy acostumbrado a organizar esas cosas, alguien me sugirió que vaya a Productos Martínez.
Este establecimiento está ubicado en la entrada de vehículos de una casa de barrio. Al entrar, experimenté un flash back que me llevó a principios de los ochentas. La decoración, los aromas, el papel del mesón, las fotos, en fin, los detalles del negocio me transportaron 30 años atrás. No me había equivocado, había encontrado el lugar perfecto para el cóctel.
El local es pequeño, de decoración retro, pero no porque un decorador lo quizo, sino que se han conservado las fotos y muebles de la época. Una empleada tomó el pedido y como no sabía qué elegir, me mostró un papel escrito a máquina con las sugerencias de la casa. Por supuesto que no había sushi, ni canapés sofisticados que sirven ahora. Luego de tomar el pedido, la mujer me preguntó para qué hora y día quería lo quería. Le dije que el domingo a mediodía y pregunté si había que pagar algo antes, y ella respondió que no. Gran sorpresa porque hoy en día nadie confía en la gente, menos si es primera vez que entran al negocio. Pero como este lugar funciona con las reglas del siglo XX, del Magallanes que ya casi está desaparecido, donde los ojos y la forma de hablar reflejaban el grado de confianza entre la gente, así ocurrió.
Otro detalle importante es que sólo va a encontrar clientela local, no se ve gente de afuera o si llegan, es gente que ya lleva tiempo en la zona.
El día de la entrega estaba excéptico, porque ya uno se acostumbró a que nadie cumpla con los plazos. Pero ahí estaba todo lo que pedí, envuelto en papel paquete de vela, a la antigua.
Al igual que los dos primeros locales de esta crónica, este negocio no tiene medios de pago plástico, sólo efectivo o cheque (Santander, incluido, aunque no lo crea).
El único punto negro de Productos Martínez, es que los dueños seguramente tienen cierta edad, lo que impide estar atendiendo todo el tiempo, y los empleados han tomado ese rol, quienes atendien "a la puntarenense", o sea, mal. Sobretodo considerando que en estos momentos la buena atención es la única defensa que le queda a la microempresa contra los grandes.

4) Hostería Agua Fresca




Está a unos 20 minutos al sur de Punta Arenas, en el sector denominado Agua Fresca. La historia de esta hostería tiene más de 70 años. El sector es muy bonito, se puede ver la Isla Grande Tierra del Fuego, Isla Dawson y por supuesto, el Estrecho de Magallanes.
La cafetería es una casa antigua, la cual seguramente fue edificada por el fundador, un pionero croata. El salón principal cuenta con unas 7 mesas, y un bar de madera muy sencillo. Casi siempre atiende una señora, que es nieta del fundador (al cual se refiere como el "nono"). La especialidad es la "once magallánica", que consiste en pan amasado, mermelada de ruibarbo o calafate (que más magallánico que eso), queso de campo, dulces croatas (hrtzulas, que son como unos calzones rotos) y café. Mientras espera que la once se prepare, uno puede ir a caminar al sector de juegos infantiles, visitar la media luna (a veces hacen domaduras) y pasear por los alrededores, rodeados de árboles. Esto, acompañado del viento característico del territorio. En este lugar se siente al aire patagónico, que se añora tanto cuando uno está lejos.
Luego viene lo mejor, la once. Si uno quiere más café, se paga adicional. Si se necesita algún servicio durante la merienda, la dueña señala que se debe tocar una campana ancestral, puesta sobre la mesa, al más estilo victoriano. Como casi siempre uno llega a ese lugar después de almuerzo y no tiene mucho hambre, se sugiere pedir una once para dos personas y pagar un café de más.
Una anécdota me pasó en esta hostería. Siempre que salgo con mi familia, llevo a mi amada perrita Luna, ya que para mí es parte de la familia. Una vez bajé a Luna del auto e inmediatamente ella empezó a reconocer el lugar, con tal mala suerte que se encontró de frente con una gata de campo recién parida, con las hormonas como notroglicerina. La gata arañó a la pobre Luna y no tuve más remedio que meterla de vuelta en el auto. Le conté de este incidente a la dueña, a lo que ella me dijo: ¿y por qué no le pegó una patada a la gata y la tiró lejos?. Yo quedé petrificado, dado que nunca se me habría ocurrido hacer eso.

Reflexiones finales

Este ranking da esperanzas a la gente como yo que cree en una vida distinta en Magallanes, la que todavía no se contamina con las grandes cadenas de comida chatarra o con las nuevas tendencias, como los locales de sushi (que no me gustan) y los cafés al estilo yanqui.
Estos locales conservan el toque de antaño. Además, parece que los dueños son buenos patrones, porque los empleados siguen siendo los mismos, y vamos envejeciendo junto a ellos y hasta los saluda en la calle. Son de esos locales donde uno se encuentra con amigos y conocidos, y los dueños preguntan como están los papás, los abuelos y los hijos. Son lugares donde el consumidor tiene contacto directo con el productor, relación descrita brilantemente por Manfred Max Neff en su economía descalza.

lunes, 25 de abril de 2011

HISTORIA DE PUERTO NATALES EN EL CENTENARIO


MIGUEL ANGEL LEON, HISTORIA DE UN PERTUBADOR IMPRESCINDIBLE

Escrito por Ramón Arriagada



Después de la excelente acogida de mi libro “ La Rebelión de los Tirapiedras. Puerto Natales 1919” ( Ediciones Universidad de Magallanes.2010) me ha quedado claro el interés por la historia nuestra. Los sucesos que se iniciaron en el Frigorífico Bories, ese día 23 de enero de 1919, marcaron a fuego a esta pequeña comunidad, por aquellos años habitada en forma permanente por no más de dos mil habitantes.

El relato del libro finaliza, con la puesta en libertad de los últimos 29 encarcelados y procesados, como participantes en los sucesos de enero de 1919.
Difíciles fueron esos años en el pequeño villorrio natalino. Alguna vez escribimos sobre los tiempos que se vivieron. Se llegó hablar del “puerto maldito”, pues las naves de cabotaje trataban de no tocar sus muelles. Muchas de las familias residentes, para olvidar los momentos traumáticos, partieron a buscar instancias más apacibles de convivencia social.

El local de Federación Obrera, llamado por todos “Teatro Natales”, ubicado en las esquinas de Ladrilleros con Bulnes, en mayo de 1919, fue vendido por su propietario Juan Concha a Domingo Pusic y Juan Draguisevic. Nadie quedó indiferente ante el permanente cambio de propietarios de este edificio patrimonial. Recién pudo ser recuperado para los federados el 4 de julio de 1923.

La prensa como barricada

Aquellos agrupados en los sindicatos obreros, personal de campos y frigoríficos, fueron fieles a su organización. Había que seguir discutiendo con la Sociedad Explotadora los pliegos de peticiones y demandas laborales. Eran los años de jolgorio para el populismo, luego de la elección de Arturo Alessandri como Presidente de la República. Las aspiraciones y criticas de los sindicatos al sistema, las hemos conocido revisando su órgano de información, el periódico “ El Esfuerzo”. En tanto, el bando contrario, se expresaba a través de “El Natales”, que comienza a publicarse en 1921; estaba dirigido en aquellos años por Vicente Bastistic y era evidente su ligazón con la iglesia católica.






Tanto la Federación Obrera como “El Esfuerzo”, después de los sucesos de 1919, fueron dirigidos por Miguel Angel León Rabanal; talvez uno de los personajes de mayor notoriedad de la historia natalina. El sindicalista, provenía del grupo de hombres de confianza de la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego; se había destacado como un eficiente capataz y tenía la confianza plena del personal directivo. Su adhesión al bando obrero devino luego del enfrentamiento del 23 de enero de 1919. Desconocemos la profundidad de sus convicciones. Escribidor de pluma obsesiva y mordaz, sus crónicas eran fuertes latigazos hacia sus enemigos, quienes desde “ El Natales” tampoco le daban tregua semana a semana.

Combatiendo la indiferencia

Las aguas no fueron tranquilas después de 1919 en la comunidad natalina. Es así como en diciembre de 1921 al estallar la revuelta campesina en la provincia de Santa Cruz, se conoce en Puerto Natales, la crudeza del Ejército argentino para con los huelguistas chilenos. Ya rendidos, los fusilados en su mayoría fueron compatriotas nuestros. Súmese, la preocupación por los operarios encarcelados en Punta Arenas, cuyas familias había que mantener.

Desde “ El Esfuerzo”, Miguel Angel León, denuncia la actitud indiferente de los obreros respecto de sus reivindicaciones, conducta asumida luego de la fuerte represión…”¿ Dónde están los luchadores de ayer?. Tengamos vergüenza, no hablemos de nuestros martirios que os impone la cruel explotación en las tabernas, en los prostíbulos y garitos”.

Son los años del alessandrismo triunfante, pero también de fuerte influencia militar en el gobierno. Culminará con el ruido de sables y con la destitución del Presidente de la República, enviado al exilio. Por el tono de los artículos publicados en el diario, León es llevado con otros, ante la presencia del Gobernador Civil del Territorio, Javier Palacios Hurtado, quien en su discurso persuasivo recomienda, “a la menor cosa que suceda, ustedes responderán con su vidas, les haré meter una bala a cada uno, dedicando la primera bala para el señor Romo”.

Nuestro personaje, Miguel Angel León, creía en su misión, contradecir a quienes creían que el mundo estaba bien hecho. Dirige los boicot contra establecimientos comerciales, contra los bares de los clubes deportivos “donde se desarrollaban actividades relacionadas con el vicio y la corrupción”. Critica a los obreros que envían sus esposas e hijos a la Iglesia “a la hora y el momento que el Cuervo toque la campana”.

El misterio de su destino

Los testigos señalan que un día de febrero de 1927, fue sacado por policías desde los talleres del diario “ El Esfuerzo”. Había asumido Carlos Ibañez del Campo los destinos del país. Los opositores sufrieron relegación y pérdidas de sus derechos civiles. Superados los momentos de quiebre de la democracia y el regreso a la normalidad, nadie supo del destino de León. La versión más repetida, es que le aplicaron la Ley de Fuga, y murió cuando iba a ser embarcado hacia la Isla de Más Afuera.

Con fecha 20 de mayo de 1927, “El Natales”, titula “Noticia de Ultima Hora”, informando que tres relegados obtuvieron permiso para regresar a Punta Arenas, se trata de : Luis A. Romo, Miguel Angel León y un tal Rada. En el libro “ La Dictadura de Ibañez y los sindicatos. (1927-1931)” Jorge Rojas, su autor, señala que en el período investigado hubo sólo tres asesinatos políticos, ya que “respecto al tipo de medidas represivas ejercidas, el asesinato fue el método menos frecuente” (pag 39).

Un inmenso personaje de nuestra historia, estuvo entre nosotros, vino con la difícil función social de perturbar, papel reservado a quienes están llamados a cambiar el destino del hombre y la sociedad.

viernes, 22 de abril de 2011

Carta a Ricardo Lagos Salinas

ESTIMADOS AMIGOS : Bien saben ustedes soy chillanejo, conocí a toda la familia Lagos Salinas, me gratificaron con su amistad en tiempos de rojos horizontes. Siempre que voy al cementerio de Chillán paso a dejarle una flor a mis amigos Lagos allí sepultados. Me duele ver sus humildes tumbas, después de 20 años de gobiernos concertacionistas, nadie fue capaz de trasladar a la familia del Alcalde Mártir hacia un sitio más relevante, como ejemplo de la crueldad e intolerancia de la dictadura. Una tumba junto a los Arrau, Vinay, es lo que merecen, para que las nuevas generaciones conozcan la historia. Atentamente. Ramón Arriagada

Señor Director:
En su columna del número 99 de El Ciudadano, don Armando Uribe hizo notar que hubo en Chile "otro" Ricardo Lagos, de segundo apellido Salinas, que no fue presidente de Chile. Uno que, en cambio, fue secuestrado por la DINA en junio de 1975, después que un comando de carabineros ejecutara cobardemente a su padre, a su madre embarazada y a su hermano menor. Éste Ricardo Lagos, desaparecido desde entonces, era mi padre.
Puede parecer extraño, pero hasta ahora nunca me había referido a él en público, ni por escrito ni de ninguna otra forma. Supongo que esto se debe a que su historia es también la historia de cómo fue devastada mi vida y la de mi familia, y de cómo hemos luchado para reconstruirnos. No es de buen gusto hacer alarde de esas cosas. Pero eso no es todo. Si he guardado silencio acerca de mi padre, es porque nunca hallé otra manera de enfrentar el asco y la vergüenza de ver cómo su nombre era enarbolado cada año por los mismos que empeñaron sus vidas en traicionar todo aquello por lo que él luchaba.
Trataré de explicarme. Es un hecho que en junio de 1975 la dirección clandestina del PS en Chile - de la que mi padre formaba parte - se había convertido en una piedra en el zapato para quienes buscaban constituir y legitimar esa misma dirección en el extranjero. Las cúpulas socialistas exiliadas no sólo impidieron que a Chile llegaran los recursos necesarios para sostener un PS clandestino, hubo además entre sus filas muchos que suspiraron aliviados al saber que Exequiel Ponce, Carlos Lorca, Ricardo Lagos Salinas y el resto de la "dirección interna" habían caído en manos de la DINA. Ya entonces, en el invierno de 1975, se agitaba el interés infame de quienes maniobraban para acceder un día, mediante claudicaciones, al poder político en Chile.
Sin embargo entonces cuando eran todavía oposición democrática y más tarde mientras gobernaban este país, esos mismos dirigentes mantuvieron la extraña costumbre de derramar, cada vez que llegaba el mes de junio, lágrimas de cocodrilo por "sus caídos". Para mi siempre ha sido difícil entender las razones de ese poco creíble melodrama. Lo cierto es que Ponce, Lorca, Lagos y los demás, de haber sobrevivido, difícilmente hubieran aceptado que su partido se transformara en el regente de un capitalismo brutal como el que defendieron los gobiernos de Lagos Escobar y Bachelet.
Nunca acepté una invitación a esas conmemoraciones sin gloria, convocadas por un partido de iscariotes. ¿Cómo iba a asistir a unos actos en que los mismos que ofrecían por poco precio el pueblo chileno al capital, fingían invocar los ideales revolucionarios de mi padre? Tampoco respondí nunca a las bromas torpes de quienes me preguntaban, sonriendo, si yo era pariente "del presidente Ricardo Lagos". Esas invitaciones y esas bromas no han hecho sino acrecentar mi desprecio por el muladar en que han tratado de convertir este país, y me han hecho saber con cada vez más certeza quién soy, de dónde vengo y hacia dónde voy.
Muchas veces he creído que en esta maltratada franja de tierra no hay ni habrá realmente un lugar para mi, ni para mis hermanos, ni para mi madre que ha visto cómo se consume su vida y su salud sin que se haga justicia por lo crímenes sufridos. Nunca he esperado nada de los tribunales de justicia chilenos, pero sí me he sentido a menudo fastidiado por la sensación de vivir en un país donde no existe la decencia. No obstante, a veces me alivia comprobar que me equivoco. Por eso me decidí a escribirle: quiero agradecer a don Armando Uribe - por intermedio de Usted - el haber dedicado unas líneas al recuerdo de mi padre. Es un gesto noble que debe aportar fuerza a todos quienes luchamos por un mundo más humano y verdadero.


Sinceramente,


Carlos Lagos Paredes

jueves, 3 de marzo de 2011

Alberto Caro, Soberano de la Península Muñoz Gamero



POR RAMÓN ARRIAGADA, SOCIÓLOGO

Llega a la entrevista muy terneado, con traje negro riguroso, es indicio que Alberto Caro Pérez ve este momento como importante, una instancia solemne para comunicar algo que le preocupa. ¡Quiero que todos sepan, sobre todo las autoridades, que yo soy el dueño de la Península Muñoz Gamero¡ . Nos adelantamos para pedirle que nos entregue razones para respaldar su afirmación, pero lo único que logramos es despertar un enojo. Ha tenido conocimiento que hay planes para realizar estudios de futuros circuitos turísticos en los que él considera “sus dominios”.

Algo dice haber escuchado en la radio sobre un grupo de investigadores de la Universidad de Concepción que fueron al lugar y lo más grave que no fueron en su lancha y con él de guía. Alberto Caro, decano de los pescadores artesanales, todo un personaje en Puerto Natales, trae un tubo con títulos de arrendamientos, ya amarillentos y cartas de navegación. Pero también un acopio de recuerdos de su infancia y juventud pasados en Ancón sin Salida, un hermoso sitio de los canales ubicado en el lado norte de la Península en disputa.


La Dinastía de los Caros

Escuchándolo, queda la impresión que si hay un soberano de esa ínsula, él es Alberto Caro. Geográficamente esos, además, son los dominios naturales absolutos del Volcán Burney, que hizo noticia con su última erupción (registrada) en el año 1910. La familia de Alberto, asumió estar al lado de un gran caldero de fuego en actividad que se manifiesta, hasta ahora, con constantes ruidos subterráneos y bocanadas de cenizas.

Precisemos, la “Dinastía de los Caros”, se estableció en “ Ancón Sin Salida”, lugar emblemático en el paisaje de los canales cercanos a Puerto Natales; este accidente geográfico fue bautizado por el mismísimo Sarmiento de Gamboa, cuando buscaba el Estrecho de Magallanes ( 1579). Alberto nos muestra un certificado de la Inspección de Tierras de Magallanes del 13 de enero del año 1943, donde se le concede a su padre, Reinaldo Caro Muñoz, los lotes 13 y 14, ubicados en la Península.

“El viejo mío venía de Osorno, debió tener algo de gringo alemán porque era alto y rubio. Se dedicaba al negocio de las pieles, y por eso creo yo, pidió el Ancón. Estaba cerca de los indianos que lo surtían con pieles de nutrias. A los indios no les gustaba ir a vender a Natales, porque les daban vino y se aprovechaban de las indias viejas y jóvenes”.


Convivencia en el Ancón sin Salida

El poblador osornino, llegó casado a habitar el lugar con su mujer, Salomé Villegas y sus hijos. Alberto asegura que sus hermanos llegados del norte eran rubios. La explicación de sus rasgos alacalufes es comprensible, pues Reinaldo Caro, partió a buscar unos animales cerca de Williams. Después de muchos meses, regresó a Muñoz Gamero con vacunos en un barco acondicionado como corral; pero de “Wica”, trajo una indiecita canoera que ya venía embarazada y seguía fielmente a Reinaldo.

Alberto confiesa sobre su mamá, Juana Pérez, “ella, pobrecita, fue aceptada por doña Salomé y se llevaban muy bien, hacían todo lo de la casa y siguieron naciendo hijos con mi mamá”. Entre ambas camadas totalizaron diez hermanos. Dice nuestro entrevistado, que su papá tuvo que contratar un profesor para enseñarles las letras y los números. Recuerda, no con mucho cariño, al maestro Ricardo Comei, evidencia de su poca aplicación. Alberto era feliz, cuando desde los once años, acompañaba a su padre por los canales a comprar nutrias y cueros de lobos marinos.


En el Canal Smith, cementerio del mar


En esas andanzas rodeando la Península Muñoz Gamero, buscando campamentos alacalufes, conoció todos los recovecos de los territorios de los cuales se declara soberano. En el Canal Smith, cementerio de barcos, todos los naufragios supieron de la visita de los Caros. “Era peligroso acercarse con nuestro bote a vela, pero igual registramos el Branch, el Moraleda, el Maga y el Punta Verde”. Cuando le preguntamos por el raqueteo del “ Santa Leonor”, hundido en 1968, esboza una sonrisa socarrona y dice “esa es otra historia de inventos contra nosotros”.



Llegaban en sus navegaciones y negociaciones hasta Puerto Edén. Era tal la familiaridad con los alacalufes que entendían muchas palabras, además porque cuando los Caros se iban de caza por seis meses, usaban a los indios jóvenes para ir a buscar las nutrias mal heridas en sus cuevas o en los aparragados.


Para Alberto, los indios de Puerto Edén, fueron llevados al alcohol por los nutrieron chilotes, “a los alacalufes no les gustaba negociar con los “huichi huiliches”, que eran mezcla mapuche con chonos, porque les robaban las pieles de lobo y nutria, ellos se desquitaban robándoles los botes”. En sus viajes a Puerto Edén conoció a Lautaro Wellington… “era un indiano que fue llevado al norte, volvió de milico y trataba como esclavos a sus hermanos, murió borracho con dos indias cuando se les dio vuelta el bote”.



Del Burney bajaba “ El Verano”

Dice conocer todos los “arrastraderos” que hay en los canales; explica que los alacalufes o “kawescar” evitaban largas navegaciones, acortando camino, llevaban sus canoas arrastrándolas o al hombro cuando eran más livianas. El más conocido es el que está en el fondo del Seno Obstrucción, llamado “Paso del Indio”. De Ultima Esperanza pasaban hacia el Seno Skiring.

“Los indios del lugar respetaban al Volcán Burney. Cuando tiraba humo decían que estaba enojado. Se alejaron cuando empezó a tirar fuego con temblores y llamas que iluminaban, de eso debe hacer unos 45 años, que fue la última vez que lo ví muy enojado”, nos confidencia, cuando le preguntamos sobre si es verdad que el volcán está activo.

De las faldas del Burney, donde hay un ventisquero, Alberto Caro recuerda que bajaba enfurecido en diciembre un toro bagual que era blanquísimo “parece que era albino y cubría todas las vacas en los corrales, le llamábamos “Verano”, cuando se le calmaban los nervios era de los más manso, incluso nosotros nos subíamos a su lomo”.


Un día el albo bagual desapareció para siempre, “a lo mejor lo alcanzó el Peuchén” es su explicación, que nos imaginamos debe ser compartida, por no pocos pescadores, que navegan en los canales, donde constatan fenómenos sin explicaciones.

No es extraño en las costas de los canales australes, observar grandes zanjas, seguramente producidas por desmoronamientos en una zona de mucha actividad pluviométrica. Parecen haber sido cavadas por maquinaria pesada. Alberto asegura que “las hace el Peuchén cuando enfurecido baja del cerro, como es un animal grandote con una capa de huiros en el lomo, deja esas cunetas, echando los diablos al mar”.


Las visitas del Caleuche


Estando toda la familia en Ancón sin Salida, fueron dos las oportunidades en que recibieron la visita del “Caleuche”, “la playa cerca de la casa se llenaba de lobos marinos, los perros avisaban enrabiados que estaban ahí, como era de noche veíamos a lo lejos las luces del buque arte, como le llamaban los antiguos; los marinos del barco se transforman en lobos para poder bajar a tierra”.

Argumenta que en Puerto Natales, había muchos comerciantes, que tenían trato con “El Caleuche”, “nunca les llegaba mercaderías y siempre estaban llenos de cosas; una prima mía trabajaba como empleada, para uno de ellos y un, día fue abrir una pieza del fondo de la casa y habían como diez lobos marinos durmiendo”. Identifica al comerciante, ya fallecido, y nos dice que seguramente anda navegando con sus amigos del barco mitológico.

Es difícil retrucarle y seguir indagando sobre estas creencias y muchas otras. Nos impresiona su convicción . Incluso llegamos a pensar que no estamos, para egoístamente dudar de la autenticidad de sus creencias, que forma parte de la cultura de los pescadores nuestros. En Alberto hemos encontrado, una ventanita por donde emerge la autenticidad de un repertorio bien estructurado de repuesta a los fenómenos de la vida diaria en canales, que guardan secretos de vida y muerte, a los cuales, quienes desde la comodidad de la ciudad jamás tendremos acceso.

Como testimonio de su deseos que lo declaren el gobernante absoluto de la misteriosa Península Muñoz Gamero, se cruza una franja con los colores regionales y nos asegura que cuando tome posición nuevamente de sus dominios en Ancón Sin Salida, lo hará pensando en sus descendientes, “que quiere verlos crecer en el lugar más hermoso de todo el mundo”.